DAMA DE LA LUNA
Dejé de buscarte, dama de la luna,
en la calidez de la brisa a media tarde ,
en el fulgor de la lejana estrella que arde,
en las difusas siluetas que se funden en la bruma;
Aún así, estás presente en los destellos del día
escondida en los pliegues de un errante recuerdo,
¡por favor, guitarra mía, no le digas
que en tus acordes, ella aún resuena en sus ecos!
En mis versos apareces entre líneas,
me mostraste lo que busco y también lo que no quiero,
honro tu valioso paso por mi vida,
hoy te libero del pacto hecho en ayeres eternos.
Kaori 2008
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