Tiempo sin pasar por acà, les dejo el Epìlogo de mi ùltimo libro a lanzarse prontamemente:
Su mirada tierna y sonriente me
siguió hasta quedar frente a frente.
“¡Hola!”, me dijo, “estaba
esperándote”
“Perdona “respondí, algo
complicada y con ojos brillantes al borde de las lágrimas como el niño que se
siente torpe al confesarse “me perdí…”
“Está bien, eso podía pasar. Por
eso dejé encendida aquella luz en mi ventana”
“No podía verla…es decir, a veces
miraba un destello entre la bruma…no la vi con claridad sino hasta ahora”
“Pero llegaste. Sé que estuviste
buscándome”
“Sí “respondí sin dudar, “podía
oírte como un murmullo, esa voz estuvo susurrando siempre para mí a través de
la música y se plasmaba en mi poesía”
Sonrió, y me extendió la mano.
“Bienvenida, dime ¿qué tal el
viaje?”
“Pues…tuvo de todo un poco:
alegrías, sorpresas, tristezas, satisfacciones, despedidas, espejismos,
pérdidas. Pero últimamente, mucha tranquilidad, aunque algo más solitario el
camino, pero así mismo, con sueños que estoy concretando”
Movió su cabeza hacia un lado,
con curiosidad, sin perder la profundidad de su mirada:
“¿Lista para la última parte de
este viaje antes de retomar la marcha?”
Bajé la mirada con algo de
vergüenza:
“No puedo dejar de decir que lo
siento…no sé por qué no te veía…me demoré más de la cuenta…”
“Aún no pierdes esa vieja costumbre
… pero no había límite de tiempo, no era una carrera ni una competencia. Ibas a
llegar, no hay razón para que sigas disculpándote. Ven, vamos por un café y me
vas a contar sobre el viaje, aunque tengo que confesar que te he acompañado todo este tiempo”
La miré sin aparentemente
entender su respuesta, y luego la mujer del espejo dio un paso adelante, me
abrazó como si no hubiera un mañana y susurró a mi oído:
“Caminamos sin parar y estás
cansada, lo sé, también sé que este abrazo nos lo debíamos hace mucho. Ahora
nos sostenemos ambas, nuestra nueva historia empieza…no más saltos de fe para
encontrarnos”
Kaori2008